Cuando se tiene un bebé en casa, muchas cosas, incluso las más pequeñas pueden ser motivo de alarma. Un ejemplo de ello es la sudoración, un proceso común en el ser humano, y que en el bebé se presenta con mayor o menor frecuencia según diversos factores como el clima, la alimentación o la ropa que se le ha puesto. 

Sin embargo, en muchas ocasiones se desconoce hasta qué punto la sudoración es algo normal o señal de alguna afección. Para empezar, es necesario saber que el sudor es una respuesta natural del organismo para regular la temperatura corporal. Las encargadas de esto son las glándulas sudoríparas que, dispuestas a lo largo del cuerpo, producen humedad para nivelar la temperatura interior y exterior.

En los bebés, sudar, tiende a suceder mientras comen o duermen. Además, dado que sus glándulas aún no han madurado del todo, pueden sudar en exceso o enfriarse muy rápido. En cualquier caso, sudar es algo muy normal en estas etapas de infancia. No obstante, se debe estar atento a que la sudoración no sea excesiva, y en caso de que así sea, actuar rápidamente. 

Revisa posibles causas

En general, se pueden identificar algunas circunstancias en las cuales el bebé suda mucho. Esto es: cuando duerme, cuando come, en especial si es del pecho materno, y desde luego cuando está enfermo. Además, en algunas ocasiones puede presentar sudor localizado sólo en manos, pies o en la cabeza. 

En cualquier escenario, es preciso comenzar con las siguientes posibles causas.

Demasiada ropa

Es bastante usual que, en especial durante los primeros meses, los padres se ocupen en abrigar tan bien al niño que terminan poniéndole ropa de más. Esto puede causar que el niño se acalore y por tanto comience a sudar. Por ello, se aconseja no poner excesiva ropa al bebé, en especial a la hora de dormir. Incluso las mantas o los edredones pueden ser demasiado gruesos cuando el bebé es tan pequeño. 

Terrores nocturnos

Los pequeños, incluso siendo bebés, también pueden experimentar pesadillas mientras duermen. Esto desencadena, al igual que en los adultos, algunas respuestas físicas, entre ellas la sudoración excesiva, sobre todo en la cabeza. Además, se percibe frío al tacto y probablemente se muestre agitado o inquieto. 

Características propia del bebé

Al igual que sucede con los adultos, algunos bebés sencillamente sudan más que otros. Esto, no supone necesariamente un problema de salud. Aunque sí conviene comentar esto con el pediatra para una opinión profesional. Además, conviene tomar las previsiones como vestir con ropa ligera al niño cuando va a dormir o en los días de calor.

Fiebre

La fiebre, es un síntoma común en algunos padecimientos infantiles, desde la aparición de los primeros dientes, hasta gripes u otras afecciones. Supone un incremento de moderadas a fuertes de la temperatura corporal. Entonces, en su afán de controlar la temperatura, el organismo activa el funcionamiento de las glándulas sudoríparas. 

En caso de fiebre, lo primero será indagar en la condición primaria que está generando el incremento en la temperatura. Según el caso se le debe proporcionar los cuidados necesarios, y si la fiebre no cediera llevar el niño al médico

Temperatura ambiente alta

Los días de verano, suelen afectar a los bebés en mayor proporción de lo que afecta a los adultos. Para evitar esto, lo mejor es evitar salir con el niño durante las horas de más calor. Asimismo, mientras se está en casa procurar disponer de una suficiente ventilación para ofrecer al niño una temperatura ambiental agradable. 

Hidratación de los bebés

El sudor, supone la pérdida de agua, sales y minerales, por lo que cuando se presenta excesivamente puede conducir a la deshidratación. En este sentido, se debe considerar que los niños son particularmente susceptibles a la deshidratarse. Por ello, es esencial proporcionar al pequeño suficiente líquido que reemplace el que van perdiendo con el sudor.

Además, se aconseja complementar la alimentación con medio vaso de agua al día. Aunque esto, siempre debe consultarse con el pediatra cuando se trate de niños menores a seis meses. Este es un punto esencial, pues en los niños la deshidratación puede ocasionar problemas de mayor gravedad. En especial cuando la sudoración está acompañada de fiebre, vómitos, o diarrea. 

Consultar al pediatra 

Es importante consultar al pediatra cuando la sudoración es realmente excesiva y recurrente. Por ejemplo, si el bebé suda las sábanas al punto de empaparlas o si suda sin ninguna razón aparente. 

Además, puede ser causa de alerta cuando la sudoración se puede asociar a otros síntomas como fatiga, falta de apetito o dolor, entre otros. La presencia de mal olor corporal junto al sudor, también es una causa de consulta con el médico. Pues, puede ser indicativo de alguna otra condición a considerar.

Mi bebe suda mucho: qué debes saber