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La imaginación es un proceso creativo para ampliar la mente de los más pequeños, al simular o crear juegos, cosas, animales y mundos enteros sólo con su mente. Esto no sólo crea nuevas conexiones relacionadas con la capacidad creativa, sino que además estimula la actividad cerebral en general

Así, una imaginación activa ayuda en diversos aspectos como la habilidad para comunicar y el desarrollo de un vocabulario más amplio. Así como, mayor autocontrol, asertividad y habilidad para resolver problemas, entre muchos otros beneficios. 

En consecuencia, la tarea de fomentar la imaginación no debe de ninguna forma tomarse a la ligera. Conviene poner en práctica estrategias reales que favorezcan en este propósito.

Cuentos e historias

La lectura es una poderosa herramienta en el mundo de la imaginación. Pues, exige que el niño con sólo su mente cree las imágenes que dan vida a las palabras. Aún en etapas iniciales donde abundan los dibujos, el cerebro se ve estimulado por los colores y las texturas para imaginar. 

Por otra parte, esta es una de las mejores maneras de potenciar el vocabulario y la habilidad para expresar ideas propias. Además, resultan altamente relajantes y divertidos para los más pequeños.

Lo ideal es no limitarse a la simple lectura de libros, sino que se pueden introducir otras dinámicas. Por ejemplo, crear finales alternativos, o bien, crear historias propias, tomando como base cualquier elemento de la vida real o de la fantasía. 

Jugar con objetos básicos

Hoy en día no son poco los juguetes destinados a potenciar la imaginación de los niños. Sin embargo, aún cuando estos son hasta cierto punto efectivos y cumplen con su función, suelen estar definidos por tareas acciones o usos específicos. En este sentido, una interesante alternativa para la hora del juego son los objetos cotidianos.

El planteamiento central es tomar cualquier elemento del hogar y convertirlo en un juguete. Esto, puede ser muy fácil con sólo un poco de inventiva. Por ejemplo, una caja puede ser un coche, un cepillo se convierte fácilmente en un micrófono para cantar, y la funda de la almohada en una capa de superhéroe. Las alternativas son infinitas. 

En un principio, el objeto debe presentarse al niño mostrando sus posibilidades, para luego dejarle dirigir el juego. Pueden sorprender la facilidad con la que los niños le emplean para un fin u otro mientras se divierten. 

Dibujar y colorear

Al igual que las estrategias anteriores, dibujar permite al pequeño crear su propio mundo. Además, es uno de los canales más habituales en los que el niño se expresa, mostrando su comprensión del mundo que le rodea. Por ello, se debe tener siempre a su alcance papel, ceras, pinturas y demás enseres que sean propios para que éste pinte, dibuje y coloree tantos mundos como desee. 

Es aconsejable que el niño disponga de su propio espacio para dibujar. Basta con una mesa en su habitación o un área en la mesa de la cocina. Además, se puede invertir en algunos colores especiales o pinturas para que el pequeño pueda llevar sus obras aún más allá. Para comenzar se puede sugerir algunas ideas sobre cómo pintar un determinado objeto como un planeta lejano y sorprendente, o su comida favorita. 

Fomenta el juego imaginativo

El juego imaginativo supone la interpretación de situaciones que, lejos o cerca de su realidad, llevan al niño a inventar escenarios, argumentos y personajes diferentes. Además, suele implicar la interpretación de diferentes roles, lo que a su vez aporta otros tantos beneficios al niño. 

Así, entre las ventajas más notables del juego imaginativo destaca por el desarrollo de las habilidades sociales y verbales. También fomenta la empatía, la gestión emocional, la autodisciplina y la comprensión de las causas y el efecto de cada circunstancia.

Permitir que se aburran

El ritmo acelerado de la vida puede llegar hasta los más pequeños de la casa. Los padres tienden con cada vez más frecuencia a programar cada minuto de la vida de sus hijos. Como resultado, estos viven entre estructurados horarios llenos de interminables actividades. 

Indudablemente, este tipo de orden puede beneficiar la vida del niño. Sin embargo, lo mejor es buscar equilibrio. En este sentido, ratos de juego libre, donde el aburrimiento sea lo único seguro, puede ser una oportunidad para que sean ellos mismos. 
Durante este tipo de sesión de juego, conviene evitar el acceso a la tv, smartphone o cualquier otra pantalla. Esto a fin de estimular la búsqueda de soluciones alternativas al aburrimiento por parte del pequeño.

Cómo fomentar la imaginación de nuestros hijos